Las corridas de toros en 1970, de Ramón Acín

Luis Buñuel dejó escrito en su libro de memorias, Mi último suspiro, el trágico final del pintor, escultor, periodista, humorista gráfico y pedagogo oscense Ramón Acín unos días antes de su 48 cumpleaños.

Ramón Acín, anarquista convencido, daba clases nocturnas de dibujo a los obreros. En 1936, cuando estalló la guerra civil, un grupo armado de extrema derecha fue a buscarlo a su casa en Huesca. Él consiguió escapar con gran habilidad.

Los fascistas se llevaron entonces a su mujer y dijeron que la fusilarían si Acín no se presentaba. Él se presentó al día siguiente. Los fusilaron a los dos.

Entre sus proyectos más singulares como dibujante, se encuentra Las corridas de toros en 1970, un alegato humorístico antitaurino concebido a comienzos de la década de los 20 como una hipotética película cómica que no llegó a ver la luz. No sin dificultades, «por las continuas negativas de los editores oscenses», según el estudioso de la figura de Acín, Miguel Bandrés, la serie fue editada finalmente en forma de libro por Vicente Campo en 1923.

El dibujante se oponía al proyecto de levantar «el circo taurino» de Huesca y hasta quiso impulsar una alternativa: «En su lugar levantaremos un campo de deportes, y el calor y el color y el movimiento y la alegría y la pasión y la energía brutal de los cosos taurinos, ese esfuerzo inútil, ese esfuerzo por el esfuerzo mismo, será reemplazado por una pasión y una energía más nobles y elevadas».

La plaza se construyó finalmente, pero el episodio dejó esta obra futurista e irónica, en la que Acín imagina los festejos medio siglo después: en plazas cubiertas tan grandes como rascacielos, donde los toros lucirían cuernos «graduados» para que las cornadas fuesen «proporcionadas a lo que cobren las cuadrillas»

El coste del libro (2 €) sirve para mantener el proyecto editorial 17 Delicias.

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