La vida en resistencia

Muchas gracias a José Ramón Sánchez, por publicar este pequeño pero gran reportaje sobre La Delicia de Leer, en palabrasmenores.info.

Lo dejo aquí entero para quien lo quiera leer.

Foto de José Ramón Sánchez

La librería “La Delicia de Leer” ofrece una segunda vida a los libros

José Ramón Sánchez

Leer es hacer propia una historia, ponerse en la piel de sus protagonistas y vivir e imaginarse las aventuras y vicisitudes de los personajes del libro. En La Delicia de Leer, establecimiento ubicado en la calle Juan Agapito y Revilla, se venden libros de segunda mano. Lecturas que hacen que los amantes de esta actividad puedan engrandecer la riqueza de su alma y alimentar su espíritu.

La persona encargada de este lugar, Antonio José Carretero, forma parte de esa maravillosa seducción que es sumergirse en el mundo del pincel en modo de lectura y así pintar en la mente la belleza escondida en los libros. Unos libros que se niegan a rendirse al paso del tiempo, como Antonio, pero que conocen bien las nuevas estrategias para volver a cautivar a todos los públicos; aunque a veces haya que pelear.

“En Valladolid hay poco hábito de reutilizar los libros. Además, como están a muy bajo coste, para sacar beneficio hay que vender muchos. Ahora mismo hay personas que se los bajan de Internet y esto se nota en las ventas”, comenta Antonio. Las tablets, ebooks y ordenadores también afectan a las ventas de libros nuevos y a las obras de segunda mano: “todo afecta, a no ser que se tenga un negocio más grande y se llegue a más gente”, añade.

Además, las rutinas han cambiado en muchos hogares. Cuenta Antonio que “antiguamente, se leyera o no, quedaba bien tener libros para hacer ver a las visitas que en esa casa se leía. Ahora, con las nuevas tecnologías, la tendencia es deshacerse de los libros”. La población española y vallisoletana también está envejecida y tras fallecer, muchos de los libros desaparecen. No obstante, Antonio Carretero insiste en que el hábito de lectura resiste y nunca termina por desaparecer: “siempre va a existir. Aunque sea en soportes distintos, los libros nunca pasan de moda”, cuenta el experto librero, aunque “hay algunos títulos que, por fortuna, sí desaparecen, porque son objetos comerciales”.

La delicia de comprar

El barrio San Andrés – Caño Argales aloja esta pequeña librería, “como un quiosco”, dice su dueño. “Cuando la cogí hace cinco años, la dejé bonita y agradable”, cuenta. Es un espacio que posee libros de todas las temáticas y géneros, y también de todos los formatos, aunque pone especial atención en la poesía y la filosofía “porque son temas minoritarios y difíciles de encontrar”, explica. Antonio destaca por el cuidado del buen estado de todos los ejemplares.

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Antonio José Carretero regenta La Delicia de Leer. / Foto: José Ramón Sánchez

Estos ejemplares llegan hasta la librería, principalmente, por el intercambio: “ahora la gente se desprende más de los libros y también hace más trueque”, dice Antonio. La Delicia de Leer recoge libros, él los tasa y hace un vale para que el cliente pueda adquirir, sin plazo, otro material que haya en la librería: “el 95 % de los libros que me llegan son por intercambio”, comenta. Y muchos de ellos son, asimismo, difíciles de conseguir para él porque “hay personas que no se desprenden de ellos y, unido a que seguramente la editorial hiciera una tirada pequeña, hace que el libro sea difícil de adquirir para una librería de segunda mano”, cuenta Antonio.

La Delicia de Leer también cuenta con venta en Internet, y no solo de formatos en papel, si no también de ePubs para dispositivos electrónicos. A través de su página web, Antonio contacta con sus clientes  —casi siempre una clientela fija que siempre vuelve— para facilitarles el encargo y el pago de los libros: “sobrevivo porque hago venta online en plataformas de libros de segunda mano nacionales e internacionales. También busco en la red libros y encargos que me piden”, apostilla. Y principalmente durante las vacaciones de verano: “la gente se va a los pueblos o a la playa y quiere llevarse una lectura, aunque también se nota un pequeño repunte durante Navidad”, cuenta. No obstante, en muchas ocasiones le resulta bastante complicado encontrar ciertos ejemplares, no sin encontrar pequeños beneficios. “En la actualidad, el problema principal no es la descatalogación, si no la tirada. Antes se sacaban más libros y ahora se tiende a que las series sean menores y dependen, fundamentalmente, de las ventas”, aclara el propietario de la librería, aunque “favorece a los libros de segunda mano, porque la gente se desprende de los que ya ha leído”.

A pesar de pasar su vida entre páginas, el establecimiento de Antonio también es una ventana hacia la cultura. En los cinco años de vida de La Delicia de Leer ha habido espacio para las exposiciones, las presentaciones de libros o los talleres. “Junto a unos amigos preparamos un taller de literatura y expresión surrealista que hicimos cada jueves durante tres años. Además, tengo un proyecto de coloquios sobre filosofía una vez al mes y estoy abierto a cualquier idea que me propongan”, explica.

El aguante

El pequeño comercio y los lugares dedicados a la cultura también sufrieron una gran crisis económica. Cada vez salen más a flote, pero cuesta: “ha sido una salida desigual porque los salarios siguen siendo pequeños. Repercute también en la venta de libros. Ademas las grandes multinacionales ya se encargan de hacer publicidad para que el público acuda a sus tiendas”, cuenta.

Pero la multitud de obras publicadas siempre estarán ahí, para todos. “seguirán existiendo cuentos y obras para adultos pero, por cuestiones académicas, ya que hay nuevos autores, algunos del teatro tienden a desaparecer. De todas maneras, los que sobreviven son los clásicos”, comenta Antonio. Sin embargo, entre estos no se pueden encontrar muchos ejemplares adaptadas a las diferentes capacidades “salvo alguna edición en braille para ciegos”, acota el librero.

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