LA ANGUILA DE LAS DUNAS: EL SURREALISMO METAMÓRFICO DE JEAN ARP

El próximo jueves 2 de marzo, a las 20:30 en La Delicia de Leer (Juan Agapito y Revilla 10) el Piojo Eléctrico nos convoca a una nueva velada surrealista para presentar la obra poética de Jean Arp, una de las figuras más importantes del arte del siglo XX.

Jean Arp (Estrasburgo 1887-Basilea, 1966), fue un artista integral que aunó en su obra la escultura, la pintura y la poesía con la misma naturalidad con la que se expresaba en alemán o en francés, o pasaba de la figuración a la abstracción (que él llamaba “concreción”). Aunque sus orígenes artísticos se sitúan en el expresionismo del grupo Der Blau Reiter (“El jinete azul”), será uno de los fundadores, junto a Ball, Huelsenbeck, Janco y Tzara entre otros, del movimiento Dadaísta de Zurich en 1916. A comienzos de los años veinte se instala en París donde participará en buena parte de las manifestaciones del grupo surrealista, donde encajaba perfectamente por su sentido poético, y cuya colaboración mantendría hasta su muerte, aunque siempre con una fuerte independencia que le llevó a explorar caminos cercanos a una abstracción orgánica.

Su poesía, ligada indisolublemente a su obra plástica, destaca por el humor y por el juego, en el que el azar y el automatismo nos abren las puertas a un universo onírico metamórfico donde los objetos y los seres se transforman sin cesar, y donde el tiempo y el espacio se entremezclan en las aguas del inconsciente. Pero detrás de todo ello hay una ironía crítica, casi como una burla infantil, al antropocentrismo, al racionalismo y a la idea de modernidad y de progreso que conducen a la destrucción del ser humano, alejado de la naturaleza y del mito, es decir, de la poesía.

EL PADRE, LA MADRE, EL HIJO, LA HIJA”

El padre se ha colgado
en el lugar del péndulo.
La madre está callada
La hija está callada
El hijo está callado
Los tres contemplan
el tic tac del padre.

La madre es de aire.
El padre vuela a través de la madre.
El hijo es uno de los cuervos
de la plaza San Marcos de Venecia.
La hija es una paloma mensajera.

La hija es dulce.
El padre se come a la hija.
La madre corta al padre en dos
se come una mitad
y ofrece la otra a su hijo.

El hijo es una coma.
La hija no tiene ni pies ni cabeza.
La madre es un huevo espoleado.
De la boca del padre
cuelgan colas de palabras.

El hijo es una pala rota.
Así que el padre se ve obligado
a trabajar la tierra
con su luenga lengua.
La madre sigue el ejemplo de Cristóbal Colón.

Anda con las manos desnudas
y atrapa con los pies desnudos
un huevo de aire tras otro.
La hija zurce el desgaste de un eco.

La madre es un cielo gris
donde se arrastra abajo muy abajo
un padre de papel secante
cubierto de manchas de tinta,
El hijo es una nube.
Cuando llora llueve.
La hija es una lágrima imberbe.

Jean Arp, Días deshojados
(Traducc. De Jesús Munárriz. Madrid: Hiperión, 1983)

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