ROGELIO BUENDÍA, EL VANGUARDISTA DESCONOCIDO, EN LAS “DELICIAS SURREALISTAS”

Rogelio Buendía (Huelva, 1891 – Madrid, 1969) fue el prenauta de la poesía de vanguardia española. Llegó a las costas de la experimentación poética procedente del modernismo antes que muchos y sin embargo hoy apenas se le recuerda. Eso sí, no suele faltar en las antologías de poesía de vanguardia donde se le suele englobar en la primera hornada de vanguardistas junto con los ultraístas. Otros en cambio lo ubican en la Generación del 27. Por edad, es cierto que pertenecía a la primera generación vanguardista pero su versatilidad estilística le hizo pasearse por el modernismo, el futurismo, el creacionismo, el neopularismo, el neogongorismo e incluso el surrealismo. Además fue uno de los introductores de la influencia de los haikai japoneses en España especialmente a partir de su libro La rueda de color. Fue por otra parte amigo de Fernando Pessoa de quien fue su primer traductor al español. Además fue un apasionado partidario del iberismo, es decir, de la unión de España y Portugal en un solo país, idea que desarrolló en su libro Lusitania: viaje por país romántico. Médico de profesión, involucrado en la lucha contra la tuberculosis y contra la silicosis en la cuenca minera de Huelva, al terminar la guerra el franquismo le hizo la vida imposible y le enterró en vida.

 

Si alguien quiere saber más de este desconocido poeta, el Piojo Eléctrico se complace en invitarle a una disertación sobre el escritor y su obra que tendrá lugar el próximo jueves 20 de abril a las 20.30 en la librería La Delicia de Leer, en la calle Juan Agapito y Revilla, número 10.

 

NAUFRAGIO EN TRES CUERDAS DE GUITARRA (fragmento) por Rogelio Buendía

En el oblicuo ramo de la ausencia,
tu camino de estampas,
epítetos de clara equivalencia
bajaban por el borde de sus rampas.
Y aunque el tímido amante
del soslayo del cuerpo desdoblado
descartó las estrellas del instante
en un mar sin espumas, despumado,
cada atril soportaba los esquifes
de corcheas tripuladas
por negros matarifes
de cabezas por ti electrocutadas.
Sin duda la primera
solución de la fuga de vocales
volcó la primavera
en la falda del rosal de los corales.
Cada actinia de espuma
blandía un astro de zafir sonoro
y cada caracol era una estruma
del cuello de las perlas meteoro.
Todas las olas iban a caballo
en los delfines de los torsos tersos,
cada flor de madrépora en su tallo
sinfonizaba el gulf-stream en versos.
Las flautas del oeste
marchaban dando notas de vapores
y la sirena del canto celeste
lanzaba al aire flores
para las alas de los peces-lunas.

También en El batiscafo rojo

René Char, fulgor y misterio

 

Hay quien escribe con su sexo, está quien escribe desde su vientre, alguien le da por palabrear corazones rotos… y de vez en cuando está quien vuelca en signos el aliento del mundo, el fulgor presentido, el misterio inaccesible de la roca ígnea y de las estrellas siempre nocturnas. Así se arma la escritura de René Char (1907-1988): poesía aforística, imaginería en prosa, apertura sin límites al pasado presente y al presente futuro.

“No podría haber poesía o vida sin esperanza – poesía: esperanza extrema; existencia: esperanza relativa –. La poesía es la soledad noble por excelencia, una soledad, en fin, que tiene derecho a confiarse. (…) Parece que la poesía, por los caminos que ella ha seguido, por las pruebas que ha resistido para merecer su nombre de poesía, constituye la posta que permite al ser exhausto y desmoralizado volver a encontrar fuerzas nuevas y razones frescas para perseguir la presa o la sombra una vez más.”

Es esta poesía inquieta y al tiempo contemplativa, cargada de sangre pero también desprendida, la que nos quiere mostrar el piojo eléctrico este jueves 6, a las 20,30 horas en La Delicia de Leer (Juan Agapito y Revilla 10).

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Página blanca

El mármol de los palacios es hoy más duro que el sol
Primera  proposición
La segunda es algo menos estúpida
El ayuno de los vampiros tendrá como consecuencia la sed que alienta la sangre de ser bebida
La sed que tiene la sangre de desposar la forma de los arroyos
La sed que tiene la sangre de brotar en los lugares desiertos
La sed que tiene la sangre del agua fresca del cuchillo
El cuerpo y el alma se reúnen en un abrazo
Tercera proposición ésta de carácter deshonesto
Porque el cuerpo y el alma se comprometen juntos
Porque se sirven de excusa el uno al otro

Ralentur traveaux (“Marcha lenta”, en colaboración con André Breton y Paul Éluard)
Versión de Aldo Pellegrini

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ARGUMENTO

¿Cómo vivir sin enigma frente a sí?
Los hombres de hoy quieren que el poema sea a imagen de su vida, hecha con tan poca consideración, con tan poco espacio y consumida de intolerancia.
Porque ya no les es lícito actuar supremamente, en esta preocupación fatal de destruirse mediante su semejante, porque su inerte riqueza los encadena y frena, los hombres de hoy, con debilitado instinto, conservándose vivos, pierden hasta el polvo de su nombre.
Nacido del llamado del devenir y de la angustia de la retención, elevándose de su pozo de fango y estrellas, el poema, casi silenciosamente, declarará que no era en sí nada que no existiese de  verdad en otra parte, en este rebelde y solitario mundo de las contradicciones.

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La libertad

Vino por esta línea blanca que puede significar la salida del alba
o la palmatoria del crepúsculo.
Pasó los arenales maquinales; pasó las cimas destripadas.
Fin de la renunciación de rostro cobarde, la santidad de la mentira, el alcohol del verdugo.
Su verbo no fue un ciego ariete sino la tela donde se inscribió mi aliento.
Detrás de la ausencia, con pasos que no la extraviaron, cisne sobre la herida, vino por esta línea blanca.

Versión de Jorge Riechmann